Museo de Zoología de la Universidad de Concepción (MZUC-UCCC)

Nace el Museo de Zoología junto con la creación del Departamento de Zoología del Instituto Central de Biología de la Universidad de Concepción, en 1960. El primer material incorporado fue una pequeña colección de peces y parásitos humanos (36 ejemplares), recolectados por el Dr. Ottmar Wilhelm en Isla de Pascua y en su trabajo de parasitólogo del Instituto de Biología. A esta colección se agregó un insectario de 185 ejemplares de dípteros aportados por el Ing. Agr. Dr. Jorge N. Artigas, contratado como profesor de la Facultad de Agronomía, recién creada.

La orientación original de este museo fue la creación de una colección de referencia de animales de importancia para la agricultura y la salud. Además de la abundante recolecta y clasificación de material por parte de docentes y alumnos (26 expediciones científicas), la Universidad adquiere o recibe en donación, varias colecciones de animales ya formadas, algunas de alto valor científico (42 colecciones entre 1955 y 2011). Entre estas están las de Ramón Gutiérrez (Insecta - Scarabaeidae), Sergio Barros (Aves), Rodolfo Wagenknecht (Insecta - Apoidea), Jaffuel y Pirion (Insecta general, en comodato), Roberto Donoso - Barros (Reptilia y Anfibia), José Herrera (Insecta - Lepidoptera), Tomás Moore (Insecta - Buprestidae), Marco A. Retamal (Crustacea - Decapoda), Jacobo Numhauser (Insecta - Lucanidae, Lepidoptera), José Stuardo (Moluscos) y otras que se listan en “Colecciones Relevantes”. En junio 2007, los muebles que guardan las colecciones, junto con el sistema full - space, fueron trasladados al quinto piso de la Facultad de Ciencias Naturales y Oceanográficas, gracias al apoyo de Rectoría luego de un Plan de Desarrollo del Departamento. En el mismo espacio se habilitaron dependencias para el Curador y el personal técnico.

En el año 2011 el inventario del Museo consiste en aproximadamente medio millón de ejemplares, representativos de 15.060 especies, alojadas en 100 m2 en muebles de cajoneras y repisas en sistema full space.

El museo ha definido que cada ejemplar, debidamente etiquetado y conservado en él, corresponde a “un testimonio objetivo y real del estado de evolución de su especie en un tiempo y espacio determinados”. Esto fundamenta los especiales cuidados que se adoptan para que puedan mantener sus estructuras externas con las menores variaciones posibles y que sus tejidos puedan proporcionar material para estudios de DNA en el presente y en el futuro, por ello se eliminó el uso de formol. Así se desarrolla una filosofía de trabajo en el personal y en académicos adjuntos al museo que “se trabaja también para investigadores científicos que aún no han nacido”.

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